Soy Coral: mujer, mamá e hija de Dios.

Durante muchos años busqué en lo dulce el alivio que no sabía pedir con palabras. Desde niña, la comida fue un refugio para la soledad y la inseguridad. Más adelante, la bicicleta, el ejercicio y la disciplina transformaron mi cuerpo, pero no todas las heridas que llevaba por dentro.

La maternidad, la depresión posparto, el cansancio, el divorcio y la custodia compartida volvieron a confrontarme con esa parte de mí que intentaba calmar la ansiedad y el dolor con azúcar. Después de muchas promesas rotas, recaídas y culpa, comprendí que no necesitaba castigarme: necesitaba escucharme, tratarme con amor y recordar que mi valor nunca dependió de una talla ni de la balanza.

De ese proceso nació Dulce Bendición.

No para hablarte desde la perfección, sino desde una historia real. Quiero compartir lo que aprendí para que otras mujeres puedan dejar de esconder sus emociones, recuperar su paz, acercarse a Dios y volver a elegirse.

Mi historia puede ser el comienzo de la tuya: hoy también puedes volver a ti.